Un marco a escala humana
El avatar no ocupa la pantalla grande: vive en un marco vertical independiente, de tamaño natural, plantado entre los músicos. A esa escala el ojo lo lee como alguien de pie. Proyectado en grande, habría sido un video.
Yeison Jiménez · Estadio El Campín · 31 · 01 · 2026
Doce días para construir la aparición que un estadio entero no sabía que estaba esperando.
Diseño y realización del segmento del avatar: la figura generada con inteligencia artificial y las visuales de pantalla de ese momento.
El 31 de enero, El Campín abrió sus puertas para Mi promesa 2: el segundo estadio de Yeison Jiménez. La confirmación de una carrera hecha a pulso, sostenida por un público que lo siguió desde abajo y que esa noche volvió a llenar el escenario más grande del país.
Su artista no estaría en la tarima. Y sin embargo la promesa seguía en pie, así que la producción mantuvo la fecha y transformó el concierto en homenaje. El estadio se llenó igual. Quedaba una sola pregunta: cómo devolverlo a su escenario.
El encargo llegó el 19 de enero. Doce días para construir esa aparición — con una única función para que saliera bien.
La producción entregó la pista de audio. Todo lo demás había que levantarlo desde cero: el rostro, la mirada, el modo de plantarse frente al micrófono, la caída del traje blanco. Cada gesto que su gente reconocería en menos de un segundo.
Vinieron versiones. Y sobre esas versiones, otras. Se descartó lo que se parecía pero no convencía, hasta que la pantalla dejó de mostrar un parecido y empezó a mostrarlo a él.
Un avatar en un homenaje no se juzga por el parecido. Se juzga por si devuelve, aunque sea un instante, la presencia de alguien.
La banda entra. En el centro del escenario hay un marco vertical del tamaño de un hombre, y está cerrado: una cortina con el monograma del artista. Detrás, la pantalla abre un cielo con una escalinata que sube hacia la luz.
Entonces el telón se abre y Yeison está ahí, de blanco, a un metro de sus músicos. Canta Vete. Canta Un perro enamorado. La banda toca en directo, con él. Al final cruzan las palomas.
Nadie sabía que eso iba a pasar. El momento salió del estadio esa misma noche: circuló en redes, entró a televisión y lo reseñaron los principales medios del país al día siguiente.
La decisión de fondo no fue cómo generar el avatar, sino cómo lograr que se leyera como una presencia y no como un video. La respuesta fue un sistema de cuatro piezas que trabajan juntas.
El avatar no ocupa la pantalla grande: vive en un marco vertical independiente, de tamaño natural, plantado entre los músicos. A esa escala el ojo lo lee como alguien de pie. Proyectado en grande, habría sido un video.
Antes de la aparición, el marco muestra una cortina cerrada con el monograma del artista. La entrada no empieza: se revela. Sin esa espera previa no hay momento, solo un clip que arranca.
En la pantalla de fondo, una escalera entre nubes asciende hacia una luz. Cuenta el sentido del homenaje y, al mismo tiempo, su perspectiva converge exactamente en el marco: toda la composición del escenario empuja la mirada hacia el avatar.
Un anillo de luz suspendido enmarca el retrato del artista sobre la banda. Iconografía devocional resuelta con luz y estructura, sin caer en lo literal ni en lo sentimental.
Todo se sostuvo sincronizado con la pirotecnia y se replicó en las pantallas laterales del estadio conservando la proporción humana de la figura, para que la ilusión funcionara igual desde la primera fila y desde la tribuna más alta.
Semanas después del concierto, LUMEN X STUDIO realizó una tercera pieza para la misma producción: el avatar de Ya No mi Amor, también para las presentaciones en vivo de la banda.
No fue una pieza para una sola noche. La Banda del Aventurero sigue presentándose y los avatares que hacen posible ese momento son obra de LUMEN X STUDIO. Es un elemento escénico en uso.
Fotografías: @winnyforeroc
Un momento así no lo hace una sola persona. La luz, el sonido, el video, la radio y la pirotecnia tenían que coincidir en el mismo segundo y salir bien a la primera, delante de un estadio lleno. Esto no habría sido posible sin la experiencia de cada uno de ellos.
El equipo técnico de la producción operó la reproducción y la sincronización a timecode SMPTE durante el show.
El momento fue reseñado por los principales medios colombianos:
LUMEN X STUDIO creó y realizó el contenido visual del avatar presentado el 31 de enero de 2026 en el concierto homenaje del Estadio El Campín, en Bogotá, para Eventos Sírvalo Pues. La pieza se produjo en doce días: el encargo llegó el 19 de enero.
LUMEN, director del laboratorio, diseñó y realizó el segmento completo: la figura del artista y las visuales de pantalla que la acompañaron.
Vete y Un perro enamorado, con los músicos de la banda tocando en vivo. Semanas después se sumó Ya No mi Amor para las presentaciones de la banda.
El 31 de enero de 2026, en el Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, bajo el nombre «Mi promesa 2».
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